sábado, 7 de noviembre de 2009
Si hablas bien de mis logros es porque me admiras, pero si hablas mal de mis éxitos es porque me envidias. Tu envidia me da fama, tu envidia alimenta mi fuerza, tus malos deseos estorban tu alma y aplauden mi cabeza. Tu envidia es una declaración de inferioridad, de inseguridad qué culpa tengo yo de tu complejo que trastorna tu mentalidad. Tu autoestima es mediocre, tu odio me hace superior, tus malos deseos te prueban que soy mejor. Tú el inferior perdedor con mente insegura… tu equilibrio emocional tiembla tu odio pudre tu alma, tu envidia oxida tu espíritu, te cubre de niebla en vez de envidiarme dedícate a superarme. Mi reputación no cae, tu psicología retrocede, no evoluciona, nada bueno trae. Yo soy sincera … la verdad a veces duele. Tú no comes, ni siquiera muerdes compárame con tu ego y verás ante mi fuerza la tuya es debilidad. Tu envidia a ti te aplasta, a mí me eleva, tu envidia me alumbra, a ti te quema, tu envidia te dice anterior, a mi posterior, tu envidia te dice inferior, a mí superior, tu propia envidia te insulta, a mí me halaga. Ante la energía de la seguridad tú te apagas. Tu envidia te absorbe, te debilita, te succiona a mí me alimenta, me fortalece, me corona. Soy la reina que mueve tu sentimiento inferior el que se apiada de los deseos que salen de tu interior. Ser envidiado es signo de prosperidad, de grandeza signo de superioridad, evidencia infalible de fortaleza. Mi radio de acción abarca tu territorios me fortalezco en tu odio, tu envidia es tu reclusorio. Yo no te envidio porque lo que tienes no lo deseo, yo no te envidio porque lo que tengo eso deseo… Yo no te envidio porque mi felicidad no depende de lo material, yo no te envidio por quien eres porque no quiero ser como tú. Yo no te envidio porque como soy, así quiero ser. Luego entonces, no tengo nada que envidiarte…
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